Ponencia Vega Ramos ante ONU

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Ponencia del Representante Luis Vega Ramos a nombre de la Mesa de Funcionarios Electos
y Líderes Políticos Soberanistas ante el Comité de Descolonización de la ONU

20 de junio de 2016
Nueva York

Mi nombre es Luis Vega Ramos y soy miembro de la Cámara de Representantes de Puerto Rico. Comparezco a nombre de una recién creada Mesa de Funcionarios Electos y Líderes Políticos Soberanistas, organizada por este servidor junto a los también representantes a la Cámara, Luis Raúl Torres y Manuel Natal Albelo. La misma está aglutinando a un amplio grupo de líderes electos y candidatos políticos defensores de una asociación no colonial, fuera de la cláusula territorial de la Constitución de Estados Unidos, y que se fundamente en la soberanía de Puerto Rico.

Comparecemos en tiempos sumamente delicados para el pueblo de Puerto Rico. Actualmente los puertorriqueños luchamos por lograr reestructurar una deuda pública de sobre 70 mil millones de dólares que, sencillamente, no se puede pagar como fue contratada. Los fondos de inversión se encuentran poniendo presión por todas las vías, incluyendo la judicial y la política, para lograr que los fondos públicos que los puertorriqueños necesitamos para nuestros servicios esenciales vayan primero al pago de esta deuda irrazonablemente estructurada.

Sin embargo, esa realidad no es la única que le da una importancia adicional a está vista del Comité de Descolonización. En 1953, durante el debate en la Asamblea General de esta Organización para la aprobación de la Resolución 748 (VIII) , el gobierno de Estados Unidos afirmó que con el establecimiento del Estado Libre Asociado el 25 de julio de 1952, Puerto Rico había sido investido de unos atributos de soberanía que hacían meritorio que Estados Unidos fuera relevado de rendir informes a la ONU sobre nuestra situación como territorio dependiente; con esa representación de Estados Unidos se aprobó la 748 (VIII).

En el transcurso del último año, las tres ramas constitucionales del gobierno de Estados Unidos han actuado o tomado decisiones sobre Puerto Rico que repudian la representación hecha a la ONU en 1953. En diciembre, la administración del Presidente Obama compareció voluntariamente al Tribunal Supremo de Estados Unidos y aseveró que Puerto Rico es un territorio no incorporado de los Estados Unidos sujeto a los poderes plenarios del Congreso federal bajo la cláusula territorial. El pasado 9 de marzo, ese Tribunal Supremo de Estados Unidos concluyó que la soberanía originaria sobre la cual se monta la estructura gubernamental del Estado Libre Asociado no es la puertorriqueña sino la estadounidense ejercida por el Congreso. Cuatro días más tarde, el Tribunal Supremo de Estados Unidos resolvió un segundo caso en el cual afirma que Puerto Rico es un territorio de Estados Unidos.

El mismo día que el Supremo federal afirmó la subordinación de Puerto Rico a la soberanía de Estados Unidos, la Cámara de Representantes federal, con el apoyo del Presidente Obama, aprobó por proporción de tres (3) a uno (1) legislación para, en ejercicio de su autoridad bajo la cláusula territorial, imponer una junta de control fiscal con amplios poderes sobre Puerto Rico.

Las premisas sobre las cuales la Asamblea General aprobó la Resolución 748 (VIII) han sido derrumbadas por los propios Estados Unidos. Si en algún momento hubo justificación para que la Asamblea General de la ONU no retomara la discusión sobre Puerto Rico, la misma ya no existe por voluntad expresa de las tres ramas del gobierno federal.

El colonialismo es un mal que esta organización se comprometió a erradicar en todas sus manifestaciones. El derecho a la autodeterminación y soberanía de los pueblos es uno inalienable y que esta Organización viene obligada a procurar y exigir de las potencias administradoras. Estados Unidos está ejerciendo un rol de potencia administradora y ejercitando nuestra soberanía ya claramente sin nuestro consentimiento.

A tales fines, exigimos a nombre de los cientos de miles de puertorriqueños que representamos por sus votos, y a nombre de los 455 mil puertorriqueños que en el 2012 votaron por un ELA Soberano y fuera de la cláusula territorial, lo siguiente:

1. Que este Comité le reclame a nombre del pueblo de Puerto Rico a la Asamblea General de las Naciones Unidad la reapertura inmediata del caso en torno al derecho inalienable de Puerto Rico a la autodeterminación y soberanía.

2. Que la Asamblea General le exija cuentas al Gobierno de los Estados Unidos por la sujeción plenaria a los poderes congresionales bajo la cláusula territorial y supervise de manera proactiva las acciones que Estados Unidos venga obligado a tomar para propiciar nuestro derecho a la autodeterminación.

3. Que la Asamblea General adopte mecanismos para interactuar con el pueblo de Puerto Rico y velar por el cumplimiento cabal con la normativa internacional aplicable al derecho de autodeterminación.

4. Que la Asamblea General se asegure que las opciones descolonizadoras que Estados Unidos le proponga a Puerto Rico sean cónsonas con el derecho internacional vigente; que se fundamenten en la soberanía del pueblo de Puerto Rico y que nos ubiquen completamente fuera de la aplicación de la cláusula territorial de la Constitución de Estados Unidos. En el caso de la alternativa de la asociación soberana y no territorial, además de utilizar las Resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV) de la Asamblea General, que también se use la del 12 de septiembre de 1978 de este Comité.

5. Como parte de este proceso, es esencial que el gobierno de Estados Unidos excarcele inmediata e incondicionalmente a Oscar López Rivera y a los demás puertorriqueños recluidos en el sistema carcelario federal por motivo de su lucha por la independencia de Puerto Rico.

Ha llegado el momento de actuar. No hay excusas. El gobierno de Estados Unidos renunció a su posición anterior y hoy afirma que Puerto Rico es un territorio sometido a su autoridad y voluntad plenaria. Ustedes conocen eso como colonialismo y vienen obligados a erradicarlo. Ayúdennos a ejercer nuestro derecho a autodeterminación y soberanía.

Como dijera en el 2010 uno de los más fuertes líderes que ha tenido el movimiento para una asociación soberana y no territorial entre Puerto Rico y Estados Unidos, William Miranda Marín:

«Amados con los poderes políticos que nos daría la soberanía, estoy absolutamente convencido que podemos encausar a nuestro amado Puerto Rico de nuevo por la ruta de la prosperidad».

Muchas gracias.

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